domingo, septiembre 17, 2006

Hombre

Nemeteotl


En el infierno de tus ojos,
están atrapadas mis cavilas,
quiero eludirte, pero me seduces,
sigo condenada a ti.

El sabor de tu boca, me produce
antojo de vicios presentes.

Me invitas a seguir flagelándome,
quiero degustar tu sangre,
quiero el tormento, que me humedece,
y me obliga a suspirarte más.

Dime qué es lo que exploras,
si en el laberinto de tus alaridos, míseros,
me penetran mil espinas,
con designios turbulentos.

Ofréceme, odio y lujuria,
preciso quedarme a tu lado
hasta el ocaso de nuestra gala,
un rocío de quejidos.

Toma mi mente y aniquílame,
despójala del infinito,
hazle recordar lo sufrido,
así podré deslomarte, engullirte.

Sólo debemos ahogar frustraciones,
unidos, serán más insoportables.

Explosión y moriremos.

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